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Roman Shirokov siempre ha sido un tipo de personalidad volátil. Digo volátil por expresarlo con cierta educación... Una adolescencia y primeros años en el fútbol marcados por una afición desmedida por el alcohol y el juego, bocazas... Y envolviendo todo el paquete una tremenda clase que le hacen destacar en el Zenit y en la liga rusa.
El centrocampista volvió a demostrar lo que es en la victoria de su equipo contra el Volga (3-1) Shirokov anota el tercer tanto del Zenit, asegurando el marcador, y acto seguido se dirige con gestos obscenos hacia la afición y el árbitro le expulsa directamente. Podría ser la jugada que resume su carrera.
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