Durante las XIV ediciones que del Campeonato Europeo de Futbol de la UEFA se han efectuado, grandes selecciones han pisado sus canchas y dejado la magia, el estilo, la entrega, la garra, el coraje y la pasión por un solo objetivos, ser campeones del continente.
En 1964 España levanta el trofeo que los acreditaba como campeones. El título llegó de la mano del centrocampista gallego Luis Suárez. Para ese entonces, España no tenía muchos jugadores fuera del país. Suárez era uno de los más experimentados. El juego en bloque, lo bien conjuntados que estaban y la compenetración que manifestaban dentro del terreno de juego, les dio la fortaleza para llegar a la final y ganarla.
Para 1968 Italia contaba







