MEXICO, D.F., febrero 16 (EL UNIVERSAL).- No tiene un smartphone, viste de mezclilla y sudadera, da entrevistas con groserías incluidas, y puede charlar con cualquier fanático más de 40 minutos, así tenga una agenda apretada. Estas son las características del presidente de la UFC (Ultimate Fighting Championship), Dana White.
Dana White, considerado como “El Asesino del boxeo”, ha logrado convertir un deporte que se pensaba eran “peleas callejeras” en la mejor liga de artes marciales mixtas en el mundo, la UFC.
“Somos una liga que da lo que la gente quiere ver, las peleas son las que pide el fanático, eso nos hace diferentes a todos. Por ejemplo, en el boxeo la pelea que todos quieren ver es la Mayweather contra Pacquiao, es una pelea de 100 millones de dólares y no se puede realizar”, aseguró el presidente de la UFC. “El éxito que tenemos es simple, damos lo que se quiere, no se necesitan estadísticas o números para saber lo que el fan necesita.”
Hace 10 años, White llegó con los hermanos Frank y Lorenzo Fertitta para revolucionar el deporte y comprar Semaphore Entertainment Group, la que ahora es considerada como la compañía madre de la UFC. De ahí vienen anécdotas, mitos, controversias y muchos ataques de la prensa, dirigentes de otros deportes y políticos.
“Hace una década fui puerta a puerta, estación tras estación, periódico a periódico, hasta que conseguí que se interesaran en nuestro deporte, y poco a poco hemos logrado ser uno de los deportes con mayor crecimiento en el mundo”, declaró White.
White es de los presidentes o comisionados de las ligas profesionales con más seguidores y eso no es casualidad. El controversial presidente ha logrado convertirse en el “Average Joe” para el aficionado, aquel que no por su puesto olvidó de dónde viene.
“Yo soy un fanático como todos, por eso creo que la UFC tiene que ser accesible para todos, que los peleadores conecten con la gente, que no se nieguen a tomarse una foto, dar un autógrafo o simplemente unas palabras, como sucede en la NBA, NFL o MLB”.
Con ese enfoque, la UFC se ha convertido en la liga de la gente, aquella que sus protagonistas son accesibles, se toman foto y básicamente no niegan una sonrisa o palabras, tal y como lo es su presidente, un hombre que veía las peleas de boxeo en gayola y que ahora ha convertido a la Ultimate Fighting Championship a su imagen. White es un fanático cualquiera.



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