Contra las cuerdas

El boxeo ya no tiene ni pies ni cabeza

En las últimas horas ha surgido el rumor de que podría ser revisada la decisión de la contienda del sábado pasado en Las Vegas, Nevada, en la que Timothy Bradley Jr. venció por decisión dividida a Manny Pacquiao, con la que le arrebató el cetro welter de la Organización Mundial de Boxeo (OMB).

El estadounidense Timothy Bradley (i) lanza un zurdazo al filipino Manny Pacquiao en la pelea del 9 de junio en …La idea surgió de la petición de los promotores Óscar de la Hoya, quien está a favor de esta medida y especialmente de Bob Arum, quien a sus 80 años de edad, aseguró: “No se puede tener de jueces a dos personas que tienen 74 y 71 años, edades de Ford y Ross”, quienes vieron ganador a Bradley.

A pesar de que fue un error el darle la victoria al estadounidense, peor aún sería que la Comisión Atlética de Nevada aceptara que se revisaran las puntuaciones de los pleitos, sin importar si fueron parejos o no. De concretarse el boxeo se convertiría en una pachanga y terminaría por perder la poca  credibilidad con la que ahora cuenta.

Parte de la esencia del pugilismo son las decisiones controvertidas. No hay deporte de apreciación que no esté sujeto a decisiones polémicas y, en muchas ocasiones, a robos. El mismo 'Pacman' en noviembre pasado salió con la mano en alto cuando debió haber perdido ante Juan Manuel Márquez.

Gran parte de la molestia de los 14 mil aficionados asistentes a la arena, así como de los millones que vieron el confrontamiento por televisión surgió de Compubox, que es un sistema que refleja los golpes dados por los púgiles en combate. Las estadísticas mostraron que Pacquiao conectó 253 golpes por 159 de Bradley Jr. y que Pacman superó a Bradley Jr. en 10 de los 12 asaltos que duró la pelea.

Otro punto que enfatiza esta postura es Bradley Jr. peleó con fractura del pie izquierdo desde el segundo asalto y con esguince del tobillo derecho desde el quinto. Además de que llegó a la conferencia de prensa todo golpeado, mientras que el tagalo literalmente estaba limpio.

El director de la Comisión Atlética de Nevada, Keith Kizer, atajó cualquier posibilidad de que los jueces Ford y Ross afronten cualquier tipo de acción disciplinaria y afirmó que cada vez que un púgil pierde una pelea cerrada voltean hacia los jueces como los culpables de la derrota.

La realidad es que Arum está dolido porque un gran negocio se le acaba de caer. La derrota del filipino, injusta o no, le tumbó posiblemente dos grandes funciones que le serían muy lucrativas. La primera ante el mexicano Juan Manuel Márquez en noviembre de este año y la segunda contra el estadounidense Floyd Mayweather en la primavera del 2013.

Bob Arum no está preocupado por el bien del pugilismo. Si así fuera, por qué no se quejó antes, pues las decisiones controvertidas han existido siempre. El dolor de Bob radica en que se su cartera fue la afectada.

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