La Tinta Indiscreta

El pasajero del asiento 1C del vuelo de España

Tras ganar por segunda vez consecutiva la Eurocopa, la selección española debía regresar a casa. Ahí le esperaban más de un millón de personas con los brazos abiertos y la alegría de quien no ha sonreído en los últimos años producto de una crisis financiera de dimensiones aún desconocidas.

Foto de José Feliz Díaz.Cuerpo técnico, jugadores, prensa y acompañantes, tenían listo su pasaporte y su asiento asignado, pero había un invitado especial que no necesitaba ni identificación, ni pasar los arcos de seguridad del aeropuerto.

Cuenta José Félix Díaz, periodista español que viajó de vuelta en el mismo avión que la selección española, que el asiento 1C, es decir, el primero al entrar a la aeronave, estaba reservado para un invitado muy especial, la Copa que reconocía a España como la mejor selección de todos los tiempos.

Ahí estaba, brillando y recargada en el asiento de piel color gris. Cada persona que entraba al avión le rendía pleitesía, aún con el cansancio acumulado de un mes fuera de casa.

Según el mismo periodista, el vuelo fue tranquilo y de descanso. Mientras Fernando Torres seguía la cotización de la bolsa, Pedro, Xavi, Navas y Llorente, jugaban al parchís en el ipad. Piqué y Albiol se decantaron por la Play Station. Iniesta, Valdés y Busquets, charlaban plácidamente. Xabi Alonso, Cesc, Sergio Ramos y Reina prefirieron poner música y continuar la fiesta.

Reina, como ya es costumbre, tomó el micrófono y puso el ambiente. Mientras, Vicente del Bosque, y su asistente Toni Grande, disfrutaban de una buena lectura. Lo que necesitaba el seleccionador español era tranquilidad después de mostrar un lado desconocido ante las cámaras en el momento en el vio como España había pasado por encima de Italia.

Vicente del Bosque, que acumulaba mucho estrés producto de la exigencia y las críticas por sus decisiones técnicas, cuando entendió que la Eurocopa sería suya, rompió en llanto junto a su mujer y a su hijo, como lo captó la lente de una televisora española.

El vuelo fue inolvidable, escribe José Félix Díaz. A pesar del cansancio, la alegría y la emoción estuvieron presentes en todo el recorrido, pues España no sólo había conquistado por segunda vez consecutiva la Eurocopa, sino que se hacía un hueco en la historia como la mejor selección de todos los tiempos.

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