Código de Ética, entre la realidad y la ficción

  • El Código hace referencia a conflictos de intereses, situación que se da entre León y Pachuca
  • El texto señala que no se puede negociar con un jugador que tiene contrato, la FIFA dice lo contrario
Después del espectáculo que significó la presentación de la Liga MX y el Código de Ética como eje fundamental de su desarrollo, viene la realidad y en ella aparecen ambigüedades de este documento que desde ahora dejan ver que poco cambiará en cuanto a las prácticas que se dan desde hace mucho tiempo en el futbol nacional.
 
Y es que la intención de dicho Código por integrar bajo una misma idea de comportamiento a todos los actores que intervienen en el futbol mexicano ha terminado por quedarse lejos de ser concreto y por ende de ser una realidad que hasta el momento no tendría cabida en algunos aspectos del balompié nacional.
 
Un ejemplo de las ambigüedades que más llaman la atención en algunos artículos del Código de Ética de la Liga MX, que recién el lunes entró en vigor, es el apartado 9. Ahí se lee lo siguiente:
 
“Toda persona sujeta al presente Código de Ética, está obligada a anteponer a sus intereses personales el correcto desarrollo y desempeño de sus funciones, por lo que deberá abstenerse de realizar cualquier actividad que pueda acarrear un conflicto de intereses entre la FMF, sus afiliados y terceros.
 
“Un conflicto de intereses puede surgir si los sujetos a este Código tienen, o dan la impresión de tener, intereses privados o personales que perjudiquen el cumplimiento de sus obligaciones de manera independiente, íntegra y resuelta. Se entiende por intereses privados o personales toda posible ventaja que redunde en beneficio propio, de parientes, amigos o conocidos”.
 
El parentesco que tiene Jesús Martínez Patiño, Presidente del Club Pachuca y padre de Jesús Martínez Murguía, Presidente del Club León, pese a ser dos empresas distintas como ambos actores lo han expresado, puede ser motivo de un conflicto de intereses para la Liga MX de acuerdo con el Código de Ética, y a partir de ahí ya se estaría incumpliendo este requerimiento.
 
Por otra parte, el Artículo 18 de este Código establece lo siguiente:
 
“Los Clubes, ya sea por medio de su Directiva o de un tercero, se abstendrán de entrar en negociaciones con un Jugador que tenga contrato vigente con otro Club, y aún menos en condiciones distintas a las reglamentadas y autorizadas por la FIFA, con excepción de que estén previamente autorizados por la otra parte”.
 
Sin embargo, el Reglamento sobre el Estatuto y la Transferencia de Jugadores de la FIFA cuya entrada en vigor fue el 1 de julio del 2005 establece esto:
 
“Un club que desee concertar un contrato con un jugador profesional debe comunicar por escrito su intención al club del jugador antes de iniciar las negociaciones con el jugador. Un jugador profesional tendrá la libertad de firmar un contrato con otro club si su contrato con el club actual ha vencido o vencerá dentro de un plazo de seis meses”.
 
En dicho Reglamento la FIFA establece que, pese a tener contrato vigente, un jugador puede comenzar a escuchar ofertas, negociar e incluso firmar un contrato con otro club siempre y cuando resten 6 meses o menos para la finalización de su contrato con el club al que pertenece.
 
El propio Reglamento no sentencia que deba existir aprobación o autorización previa, por parte del club con el cual el jugador tiene contrato vigente, para comenzar las negociaciones; argumentos que el Código de la Liga MX interpone.
 
De esta forma, más allá de la parafernalia que fue el anuncio y aceptación del Código de Ética por parte de todos los actores del futbol mexicano, éste deja aspectos ambiguos o que simplemente quedan en buenas intenciones, pero que en la práctica actualmente no se cumple.
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