El desafío será ganarle al mote de jugadores semestrales

Faltaban tres fechas para que terminara el Clausura 2012 y, en una conferencia de prensa, le preguntaron a Luis Zubeldía por el nuevo Racing, por el equipo que vendría, por el que imaginaba en su cabeza para la segunda mitad del año, donde allí podría trabajar con todas las de la ley: elección de refuerzos y depuración de los prescindibles, una pretemporada a su gusto y piacere desde la preparación física y táctica. El DT abrió el juego y le fueron preguntando, en un momento, uno por uno, puesto por puesto, sobre los que se mencionaban como posibles incorporaciones. Fue allí cuando hizo un paréntesis y dijo: "El fútbol argentino está lleno de jugadores semestrales. Por eso uno no puede equivocarse a la hora de los refuerzos, en el armado del plantel. Hay que elegir bien porque nos acostumbramos a ver futbolistas que andan muy bien durante un torneo, pero que luego decaen en su rendimiento. Hay que analizar, preguntar, ver".

Y tomando esta frase como disparador, surgen las preguntas: ¿Cuál es el verdadero Chino Luna? ¿El que fue goleador y figura en el subcampeonato de Tigre o el que no rindió en Liga de Quito o Racing? ¿Cuál es el verdadero David Ramírez, el que no paraba de sorprender en Godoy Cruz o el que nunca pudo ganarse la titularidad en Vélez? ¿El Bernardi que casi abandona el fútbol o el que con Martino volvió a ser el volante que no sólo maneja los hilos de un partido, sino que conduce y asiste para alegría de sus compañeros? ¿El Valeri que surgía como un eventual reemplazante de Riquelme o el que perdió el puesto con Schurrer? ¿El Teo Gutiérrez que generó elogios en el Clausura 2011 o que pocos partidos después fue noticia por sus comportamientos antideportivos? ¿El Carbonero que fue soltado por Estudiantes o el que fue la gran revelación en el campeón Arsenal? ¿El Schiavi que se destacó y potenció a sus compañeros de zaga en el invicto del Apertura 2011 o el que se volvió más terrenal en la Copa Libertadores 2012? ¿El Erviti resistido en Boca del Clausura 2011 o el que fue tan importante que fue el ayudante de campo de Riquelme dentro de la cancha en el campeón del Apertura 2011? ¿El Óbolo que había crecido como futbolista y no sólo como goleador en Arsenal o el que no logró reemplazar a Silva en Vélez? ¿El Canteros que fue citado a la selección o el que terminó como suplente de Cerro? ¿Se acuerdan cuando a Nicolás Olmedo (Godoy Cruz) se lo disputaban todos los equipos grandes? Son apenas algunos ejemplos.

Hasta el Burrito Martínez, de excelentes condiciones técnicas y con un desequilibrio como pocos en las áreas rivales y en el uno contra uno, sufrió vaivenes de un certamen a otro en Liniers. Hasta para Riquelme, decisivo y único en sus condiciones para llevar a Boca hasta lo más alto, ingresó en el vaivén de los funcionamientos. Si bien jugó poco más de la mitad de los partidos en el Apertura 2011, fue clave su aporte, lo mismo que en el protagonismo del conjunto xeneize para llegar a las finales del Clausura 2012, la Copa Libertadores y la Copa Argentina. Pero la última vez que vistiendo la camiseta de Boca había mostrado un nivel parecido había sido en el Apertura 2008. En los últimos casos, como la situación de Verón en Estudiantes, las lesiones también jugaron su partido. Pero la realidad marca que, en líneas generales, no es común ver a un futbolista que se mantenga en un alto rendimiento durante varios campeonatos seguidos.

Una de las cosas que más cuesta en el fútbol es la regularidad. Y no sólo a nivel colectivo, sino también en el aspecto individual. Por eso Carlos Bianchi siempre decía (y aún hoy lo sostiene) que lo más difícil no es llegar, si no confirmar. Y son pocos los futbolistas que logran mantenerse en una elite de rendimiento en un torneo argentino cada vez más competitivo y difícil.

Algunos sí juegan bien cinco o diez partidos y enseguida se van a Europa, pero allí es lo mismo: a la larga triunfan los que logran sumar confirmaciones tras confirmaciones. Si se tuviera que armar un equipo de destacados rendimientos en el primer semestre de 2012 y que tiene la posibilidad de confirmar en breve, hay material (ver aparte). En los últimos tres torneos fue difícil encontrar futbolistas que se hayan mantenido en el podio o que no hayan sido superados en rendimiento y reconocimiento por otros colegas.

Si tomamos como referencia los últimos tres campeonatos, todo el 2011 y el primer semestre de 2012 (y siempre y cuando hayan jugado la mayoría de los partidos), quizás puedan integrar el grupo de privilegio Augusto Fernández (Vélez), Agustín Orion (Estudiantes y Boca), Guillermo Sara (Rafaela), los centrales Lisandro López y Burdisso (Arsenal), Agustín Pelletieri (Lanús y Racing). Después.

Si uno observa los refuerzos que llegaron a Racing (salvo las apuestas más a futuro de Pérez Guedes y Ezequiel Melillo), se verá que no fue casualidad que Zubeldía eligió futbolistas de experiencia y que hayan demostrado, aún con intervalos, que pueden sostener un buen rendimiento más allá de los seis meses, como los casos de Camoranesi, Villar, Sand y Ortiz. Estará en él devolverles la confianza y potenciar sus rendimientos no sólo en lo individual sino en lo colectivo, ensamblar rápido las piezas en función del resultado buscado.

Si bien todos los equipos trabajan con esa idea, no todos aciertan en la elección. Para que un futbolista tenga continuidad en un alto nivel más allá de los seis meses no sólo tiene que ver con sus cualidades técnicas, sino que también depende del equipo que lo rodea, de la función que le pide el DT en función de sus características y de cómo lo encolumna detrás del objetivo en común; de las responsabilidades que él mismo asuma para afrontar el desafío, de su constancia para estar en plenitud física, de respetar una buena alimentación para evitar lesiones y de sostenerse desde lo anímico para soportar las presiones y no caerse ante la primera adversidad. También la predisposición para trabajar en equipo y su rol en caso de ser un líder positivo. Son varios los factores que se deben atender para que un futbolista se mantenga en la elite. Si bien ninguna fórmula asegura nada, cuantos más detalles se tengan en cuenta a la hora de elegir un refuerzo, es una forma de apostar a lo confiable, intentando achicar el margen de error. Después, como siempre, dependerá de cada jugador.

Cargando...

YAHOO DEPORTES EN FACEBOOK