Funes Mori, o el valor de la perseverancia

Una, dos y hasta tres chances -una de ellas, clarísima- dispuso Rogelio Funes Mori para poner en ventaja a su equipo. Las desperdició todas, en una muestra más de que su olfato goleador ha perdido intensidad. Sin embargo, hay algo que diferencia a esta versión del delantero mendocino del que fue hasta hace poco tiempo: ahora no se da por vencido.

Aun con el murmullo de sus propios hinchas de fondo, el goleador pidió la pelota y encaró a cuanto rival se le opuso. A veces le salió bien y la jugada prosperó. En otras ocasiones -la mayoría-, lo suyo fue empeño, más que fútbol. Fruto de sus ganas, de su esfuerzo, el partido le tenía reservado el capítulo principal. Apenas había comenzado el segundo tiempo, cuando encaró a media defensa visitante y armó su zurda. Esta vez, la pelota no fue a la tribuna, sino al fondo del arco de Gimnasia. Al mendocino, la boca le quedó chica. El grito se multiplicó por todos los goles que tenía atragantados. El Nuevo Gasómetro creyó, por un instante, que el delantero ensayaría un festejo a lo Riquelme , Topo Gigio incluido, como descarga por tantos gestos de desaprobación. La intuición falló y hubo un tradicional bailecito. "No cambié el festejo", reconoció.

"Nunca bajé los brazos, y estoy contento por el gol. Esta victoria es para la gente", señaló Funes Mori, el hombre que tuvo la misión de reemplazar al capitán, Fernando Cavenaghi, y cumplió. "El equipo está bien. Nos reconforta la victoria y agradezco el aliento de la gente", reseñó. Cuando el cartel luminoso mostró el número 9 y Funes Mori enfiló hacia el banco de suplentes, los hinchas millonarios se olvidaron de los abucheos y los insultos. De golpe, por obra y gracia de un gol, el delantero cambió broncas por aplausos.

La resurrección goleadora del Mellizo -por quien el presidente Daniel Passarella rechazó una oferta millonaria desde Portugal, en el verano- también motivó los elogios de Matías Almeyda, el entrenador millonario: "Estoy contento por él. En el primer tiempo había errado dos goles y parecía que otra vez se le venía el mundo abajo, pero la siguió peleando. El gol fue un premio", reconoció el técnico. Almeyda también se refirió a la relación entre el jugador y los hinchas: "Es bueno que retome la conexión con la gente. Tiene tan sólo veinte años. Todo esto que vivió lo va a hacer más fuerte".

Fortalecido por el gol y por la aprobación de sus hinchas, Funes Mori dejó el Nuevo Gasómetro acompañado por los suyos, en un auto con vidrios polarizados. Ya tenía la certeza de haber comenzado a desandar el camino de regreso hacia el corazón de la gente. Gracias a su trabajo de goleador, ayudó a abrir el partido ante Gimnasia. Y parece que desde Europa vuelven a seguirlo con ganas de llevárselo...

DOS MÁS EN EL BAJO FLORES

El peregrinaje de los hinchas de River por la B Nacional volverá al Nuevo Gasómetro las próximas dos semanas. En ese escenario, el equipo de Núñez enfrentará a Ferro (el sábado 1° de octubre, a las 17.10; el conjunto de Caballito será local) y recibirá a Atlanta por la novena fecha, que se jugará entre semana.

TOIA DIRIGIÓ A RIVER POR SEGUNDA VEZ EN SU CARRERA

Pasaron casi tres años desde que Alejandro Toia dirigió a River por primera vez en su carrera. Fue el 13 de diciembre de 2008, en el partido que los millonarios y Estudiantes empataron sin goles por el torneo Apertura de ese año.

PESE A LA DERROTA, INGRAO NO PIENSA RENUNCIAR

"No pienso renunciar; estamos fuertes", declaró el entrenador de Gimnasia, Osvaldo Ingrao. "No venimos ligando. Si metíamos el penal, era otra cosa. Pero estoy seguro de que vamos a salir", afirmó. Mañana habrá una reunión de CD en la que le plantearán al entrenador su disconformidad por los últimos resultados.

VIZCARRA: "HAY QUE INTENTAR SER MÁS AGRESIVOS"

"Jugando de esta manera no vamos a ganar los partidos. Hay que intentar ser más agresivos", reconoció José Vizcarra luego del encuentro. Y agregó: "Si metíamos el penal, la gente iba a meter presión y ellos iban a jugar más nerviosos".

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