Un viaje lleno de sensaciones

Demasiada tensión como para calmarla tan fácil. Después de muchas horas de nervios, la Copa Argentina fue un buen analgésico para Boca luego de tantos días sin poder dormir. La densidad del clima en el plantel era muy espesa y varias señales de las que se advirtieron en los festejos tras la consagración en San Juan, como el llanto de Julio César Falcioni o Pablo Ledesma, el desborde de Silva dedicando la coronación a aquellos que los criticaron, permitieron entender mejor cómo vivió el grupo en el último tiempo. Ese famoso mundo Boca que fagocita a muchos, ahora acosa a estos protagonistas, que hacen todos los esfuerzos por no caer presos de la histeria. Pero no lo logran con facilidad, porque en el regreso a Buenos Aires se vivieron momentos demasiados incómodos como para pensar que la tormenta pasó por completo. Un ejemplo claro que la Copa Argentina apenas es una pequeña píldora que enmascara el síntoma.

Algunas declaraciones pueden resultar más que elocuentes: "Esto un alivio para nosotros por las dos finales que habíamos perdido (en referencia a la Copa Libertadores y el Clausura). El alivio también puede ser por los cuestionamientos que recibimos, aunque nosotros somos los primeros en ser autocríticos cuando jugamos mal", dijo el capitán Rolando Schiavi. Cada uno se expresó a su manera: "Si no ganábamos, nos iban a criticar todos", reconoció Lucas Viatri.

Más allá de los problemas familiares de Falcioni (está internada la hermana), cuando se quebró por la conquista de la Copa, estaba desnudando la presión que soporta. Y eso permite entender la explosión del día anterior, en la conferencia de prensa, cuando discutió con algunos periodistas. "Un día uno se cansa, nada más que eso. Creo contestar siempre. Siempre puse la cara: cuando se gana me gusta que hablen los jugadores; y cuando se pierde la cara la doy yo. A veces hay que silenciar y trabajar, a veces mostrar el trabajo que uno hace. Pero muchas veces uno siente que el trabajo no se valora como se debería". Más allá de las consideraciones del entrenador, la situación más clara se dio en el vuelo de regreso, cuando uno de los integrantes del cuerpo técnico, en una charla casual con un hincha de Racing, le confesó: "Sabés cómo estábamos nosotros antes del partido. Con los h. acá...", dijo mientras completaba la figura tomándose la garganta.

En ese contexto entra también la figura de Juan Román Riquelme, que ya no juega pero -a su manera- está. Pablo Ledesma, muy emocionado, dijo: "Se lo dedico a Román, es como mi hermano, me ayudó mucho". En el mismo tono se encolumnaron Viatri y Clemente Rodríguez.

Los jugadores saben que la Copa Argentina es un paso que descontractura, pero que deberán sostenerlo pasado mañana ante Tigre, en el primer partido en la Bombonera en la era post-Riquelme. Y por eso las tensiones no cesan. Cuando Clemente eligió entrar a la sala de preembarque del vuelo 1431 de Aerolíneas Argentinas, con toda la potencia de sus parlantes disparando cumbia, un grupo de hinchas de Racing que estaba esperando para subir al avión le gritó para que bajase la música. El defensor se molestó y soltó un insulto al aire. Fue sólo el comienzo. Las cosas se volvieron más raras en pleno vuelo. El grupo de simpatizantes de la Academia ingresó primero y cuando subieron los futbolistas xeneizes se empezó a calentar el clima. El primer apuntado fue Franco Sosa: "Vos comiste gracias a Racing y ayer nos querías hacer un gol". El defensor pasó junto al hincha que estaba sentado, se miraron desafiantes, pero no sucedió nada.

Lo más tenso llegó después, porque cuando comenzaron a aparecer Schiavi, Silva, Somoza y Erviti se escucharon varios silbidos. En ese momento Viatri y Clemente aparecieron en escena y eligieron tapar los chiflidos con música fuerte. "Metele, metele, metele", le dijo Viatri a Clemente y el avión fue inundado con la cumbia. Enseguida, los hinchas de Racing empezaron con el clásico "Vamos, vamos la Acadé" y los jugadores de Boca respondieron con un "Dale campeón, dale campeón" . En medio de tanto grito salió de los parlantes del equipo de audio de Viatri la voz de Ricky Maravilla con una canción que cantaron todos los jugadores y le pusieron una alta carga de ironía: "Camarón que se duerme, se lo lleva la corriente".

Eso despertó, entras las filas 10 y 11 del avión, los insultos de los hinchas y la reacción de Silva y Clemente Rodríguez. Porque al uruguayo le dijeron: "Muerto, no le hacés un gol a nadie y nos hacés uno a nosotros" y a Clemente, burlonamente: "¿Por qué no ganaste la Libertadores?" Hasta se escuchó: "Negro, apagá la música", apuntando a Viatri.

Allí se desató el descontrol, porque Silva -a los gritos- terminó cara a cara con el hincha y Clemente -enardecido- invitó a otro simpatizante a pelear después del vuelo. En ese momento fue determinante la intervención de Schiavi y de Marcelo London, integrante del departamento de fútbol, que frenaron al charrúa y callaron los gritos del defensor. Incluso, se escuchó a Ledesma discutir con otro grupo de hinchas de la Academia, que agitaban con más insultos. El volante les reclamó por esa actitud y logró que se tranquilicen. Hasta Javier Sanguinetti, asistente de Falcioni, gritó: "Hay tanta gente que tiene problemas de verdad y se van a pelear por un partido de fútbol".

Las cosas fueron tomando su curso normal, pero Silva estaba muy fastidioso y se lo escuchó decir: "A llorar al campito, a llorar al campito. Hay que bancársela, a nosotros nos pueden decir cualquier cosa y nos las tenemos que bancar ¿no?" Y para evitar un nuevo conflicto Juan Carlos Crespi, vicepresidente segundo, que estaba sentado junto a Silva, le pidió al delantero que se calme.

Boca volvió a sonreír luego de varios días tormentosos, pero su realidad exige más confirmaciones. Las heridas internas, está claro, no cicatrizarán de un día para el otro.

dixit

"Muchos le dedicamos el triunfo a riquelme porque él participó de este trofeo también. hoy no está, pero fue parte de esto y es tan campeón como nosotros" C. Rodríguez

Cargando...

YAHOO DEPORTES EN FACEBOOK